¿Y si el punto nunca fue llegar, sino bailar mientras vas?
Imagina que alguien te invita a bailar y tú aceptas… pero en lugar de disfrutar el ritmo, los pasos, el contacto, estás pensando únicamente en cuándo acabará la canción.
¿Tiene sentido?
Lo mismo pasa con la vida. Nos han enseñado a vivir como si estuviéramos en una carrera de obstáculos: primero la primaria, luego la carrera, el trabajo ideal, la casa, el retiro… y al final, supuestamente, la felicidad.
Pero ¿y el trayecto?
Alan Watts decía que nadie escucha una canción solo para llegar al último acorde, así como el significado de danzar es la danza misma, es decir, que no se baila solo para terminar la coreografía. La vida no es una línea recta con un destino: es una danza que se realiza plenamente en cada paso.
Vivimos apurados por llegar a “algo”, mientras se nos escapa el todo.
Esta semana, detente un momento. Respira. Mira alrededor. ¿Hay algo que podrías comenzar a disfrutar más hoy, aunque aún no llegues a donde “quieres”? ¿Y si eso ya fuera parte de la recompensa?
Deja un comentario